by Dr. Elena Zanichelli
Paraíso terrenal o fata morgana?
Catalog, solo show at Museo de Arte Moderno de Buenos Aires

 
"Jamás se debe pensar en la felicidad; esto libera al diablo quien fué su inventor para llenar de ira a la humanidad. La idea del paraíso es basicamente infernal a la del infierno. La hipótesis de una perfecta felicidad es más torturadora que la de los martirios sin pausa, ya que es nuestro destino, el jamás llegar a ella".

Gustave Flaubert a Louise Colet, 21. 05. 1853


Paraíso terrenal o fata morgana?

La idea de paraiso en la obra de Rothschild se construye a partir de un supuesto muy simple: el significante, paraiso , lleva a una serie de representaciones del significado inmediatamente asimilable a un campo referencial variado, pero preciso. Referencias que se remiten a dogmas religiosos en las representaciones de un más allá móviles y su concreción pasa del kitsch, a la tensión lírica, a la ironía.

El Paraíso de Rothschild (1998-2003) juega con la demistificación de los productos que prometen la felicidad. Hace una puesta en escena de ellos, con el consecuente desenmascaramiento de su mecanismo subliminal; una estrategia que está implícita en el título mismo de las obras.

Más de 200 paraísos desfilan en las imágenes de la búsqueda de la felicidad. Estas apariciones recuerdan a la perfección congelada de los paisajes de estaciones de servicio que ya en los años 60 Edward Ruscha tomó prestados de la publicidad. Como el artísta californiano, Rothschild vira a un acercamiento conceptual del sujeto, realizando una serie temática donde la multiplicación de los klischés descompone al máximo la narración devenida imposible en cuanto fragmentaria. Las imágenes son así casi intercambiables, concebidas como un ready-made que trae su primer estímulo de la realidad.
Pero, después una cuidadosa mirada, cada fotografía - como una fotonovela- se abre al significante en sus posibles variaciones. De Paradiesstrasse a bar Paraíso, de hotel a pensión Paradise, el esquema se repite continuamente pero siempre cobra un significado nuevo y perturbante: materialmente no hay nada que aluda a la prometida felicidad- fuera de los carteles.